 La madera de paulownia es frecuentemente conocida como “kiri”. Y desde luego que merece la pena aplicar este nombre a nivel comercial, pues “paulownia” es un nombre con el que cuesta quedarse a la primera.
El kiri recuerda a la madera de fresno. Es muy clara y de grano fino, muy fácil de trabajar. El sistema de cultivo hace que se produzcan troncos rectos y sin nudos, lo que aporta madera de primera calidad. Asimismo, estos fustes rectos, unido a la propia característica de la madera, hace que no se curven ni alabeen las tablas tras el aserrado. Esta estabilidad dimensional convierte al kiri en muy buena materia prima para la ebanistería y carpintería en general.
 El kiri es casi tan ligero como la madera de balsa (su densidad es de entre 290 y 250 kg/m3), pero es mucho más resistente (el doble, aproximadamente). Esta excelente relación resistencia-peso hace que algunos consideren esta madera análoga al aluminio, por lo que sustituye a la de balsa en la aeronáutica, en determinados aviones pequeños que siguen utilizando madera a modo de núcleo en algunas de sus piezas.
Igualmente, este bajo peso específico hace que el kiri sea ideal para el mobiliario de embarcaciones y de caravanas y autocaravanas.
Esta baja densidad del kiri lo convierte también en un buen aislante, tanto térmico, como acústico.
En Japón hay zonas cuya economía depende en gran medida de esta madera, llegando incluso a existir un museo específico del Kiri: El Kiri no Hakubutsukan, en Kitakata, Fukushima. Allí pueden verse desde instrumentos musicales hasta el típico calzado agrícola (geta).
 EL kiri es impermeable e imputrescible, por lo que es ideal para exteriores, utilizándose como estacas o postes pequeños si se hacen talas de uno o dos años, o más si el tamaño de los postes lo requiere.
Continuamente se le buscan nuevas aplicaciones, siendo la madera elegida por algunos constructores artesanales de tablas de surf. De hecho entre los surferos está despertando verdaderas pasiones. No tenéis más que poner surf y paulownia en un buscador.
Otro de los usos del kiri es la generación de biomasa para centrales térmicas. En este caso, se tala cada 2 o 3 años y no se seleccionan brotes, sino que se deja crecer todo.
Tanto si la madera de paulownia se destina a la quema o a la carpintería, se verá beneficiada por su rápido secado, unos 40 días al aire libre. En ese tiempo pasa de un 40-55 % de humedad en la tala a un 12% aproximadamente.
 La facilidad de descortezado de los troncos se suma a las ya numerosas ventajas
En oriente se viene empleando desde la antigüedad, pero es ahora cuando las características de esta madera están favoreciendo su entrada en los mercados internacionales. Desde hace unos años se cultiva comercialmente en EEUU, donde se ha beneficiado de considerables mejoras de selección genética. Igualmente, se cultiva profusamente en Australia. Y posteriormente, se ha extendido por centro y sur de América y por el resto del mundo.
En España se cultiva la paulownia desde hace muy poco tiempo, por lo que las primeras plantaciones han sido a nivel experimental. Pequeños terrenos, con diversos climas y propiedades del suelo, así como diferentes técnicas de cultivo, para verificar que, efectivamente, es un árbol sorprendente en todos sus aspectos. Sin embargo, estas explotaciones aún no están en disposición de entregar madera en la mayoría de los casos, y cuando lo están, no son capaces de suministrar cantidades comerciales debido a la poca extensión cultivada “a modo de prueba”.
Tampoco ha sido una de las maderas tradicionalmente importadas, por lo que la mayoría de los profesionales de la madera no la conocen, o bien han oído hablar de ella, pero no la tienen en catálogo. Aunque este panorama está empezando a cambiar.
Y, POR FAVOR, VISITA LA WEB DE IN VITRO, EL PRODUCTOR Y DISTRIBUIDOR DE PAULOWNIAS QUE PATROCINA ESTA WEB Y CUBRE LOS GASTOS QUE ME SUPONEN ALOJARLA Y MANTENERLA.
 

|